2004
Edimburgo
Gran ladrón
Grand Theft Auto fue evolucionando de juego 2D con vista cenital
–desde el original de 1997 diseñado por el escocés David Jones– a mundo tridimensional abierto, obra de Dan Houser de Rockstar North, entre otros. Es uno de los sandboxes o «cajas de arena» en los que el jugador puede deambular a gusto, explorando y haciendo tareas que ofrecen algún tipo de recompensa.
Este año, GTA: San Andreas incorpora características novedosas que vuelven más realista la reproducción de urbes y zonas rurales, y también la vida de sus peligrosos habitantes de fantasía. Se puede conducir toda clase de vehículos, o andar a pie, trepar muros, nadar, agarrarse a tiros, huir de la policía, volar aviones y helicópteros, navegar… La lista de posibilidades es interminable. Además, existe una historia, que se va desplegando cuando el jugador cumple misiones específicas o acude a ciertos lugares. El inmenso San Andreas, mezcla caricaturesca pero asombrosa de Los Ángeles, San Francisco y Las Vegas, se abre de a poco para revelar nuevas áreas, y para confirmar que no hay nada mejor que ser el protagonista de la historia, escribirla siempre distinta. Los juegos de mundo abierto permiten asomarse al verdadero corazón y lenguaje del videojuego, donde el hacer supera por mucho a la simple mirada del voyeur.
