ficción lúdica

140

1974

Los Gatos, California

Breakout

Varias semanas trabaja Steve Jobs hasta que pide licencia para viajar a la India. Allá pasa siete meses buscando iluminación espiritual y el legado del Neem Karoli Baba, porque dice que un hombre necesita conocerse a sí mismo. Cuando reaparece en Atari está abrazado al budismo zen. También está rapado, sus túnicas son más llamativas y usa sandalias. El primer trabajo que le dan es hacer un juego que se le ocurrió a los Atari en una de sus descomunales fiestas de brainstorming, famosas por abundar en alcohol, mujeres, piscinas y humos que nadie sabe bien qué son ni conviene preguntar. El juego es parecido a Pong, pero la pelota tiene como tarea derribar una pared de ladrillos.

—Te voy a pagar cien dólares por cada chip que logres quitar si te queda por debajo de cincuenta –le avisa Bushnell, que lo entiende bueno para simplificar el enredo habitual de la lógica discreta, que suele necesitar un centenar de chips.

Steve estuvo entrenando el arte de la meditación. Medita unos minutos y va a buscar a su amigo Woz, para prometerle la mitad de lo que gane si lo ayuda a desarrollar tanto el juego como la circuitería. Stephen Wozniak se queja pero trabaja en el asunto robando tiempo de su empleo de ingeniero en Hewlett-Packard y sus noches, porque ni él ni el otro pegan un ojo. En tres días Wozniak le entrega el trabajo a Jobs, y Jobs a Atari. Tiene cuarenta y cuatro chips y es un juegazo. Jobs recibe su bono de cinco mil y Wozniak setecientos dólares. El ingeniero recién se enterará del engaño cuando, dos años más tarde, su amigo Jobs, Ronald Wayne y él hayan fundado Apple Computer.

El diseño de Wozniak no sirve, al fin, porque es muy difícil de producir en cantidad con la línea de montaje de Atari. Así que Bushnell ordena hacer el juego tal cual, pero con la circuitería normal. Breakout será uno de los juegos más populares de Atari, y también inspiración para la Apple II, la computadora de Wozniak.

 


Marvin Clock

[137:140:143]   58, 105

COMPARTIR