1950
Manalapan, Nueva Jersey
Nacen de un repollo
Maurice Greenberg, fundador y jefe supremo de Coleco, está harto de trabajar con cueros mojados y bolsas de sal. Lo ha hecho toda la vida. Por eso, y porque el miedo existe para dominarlo, se anima al negocio de las nuevas muñecas famosas por su cara redonda y ojos saltones, que no se compran: hay que adoptarlas. Invierte todo en la licencia de las Cabbage Patch Kids, que le compra a un tal Xavier Roberts, de Georgia, quien a su vez se las espió a una dama del vecindario, mujer buena para la costura pero mala para los negocios porque rechazó asociarse.
Las Muñecas Repollo o Muñecas Pimpollo, según donde se vendan, tienen una cabeza enorme de vinilo y cuerpo blandito y nacen de una planta o detrás de las vertientes. Ninguna es igual a otra. Se entregan con nombre único y certificado de nacimiento. En la Navidad los padres se dan puñetazos para conseguir alguna, y es el regalo obligatorio para cualquier pequeña que se haya portado bien.
En los ‘60, Maurice saltará hacia la fabricación de piscinas de plástico, y aprovechará para olvidarse del oloroso cuero para siempre.
