{"id":53,"date":"2018-12-31T20:32:25","date_gmt":"2018-12-31T20:32:25","guid":{"rendered":"https:\/\/gamedesignla.com\/memoriadeljuego\/59-2\/"},"modified":"2020-11-22T11:39:45","modified_gmt":"2020-11-22T11:39:45","slug":"59-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gamedesignla.com\/memoria\/59-2\/","title":{"rendered":"59"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">1904<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Virginia<\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Fortune Teller<\/h2>\n<p>No hace mucho tiempo desde que conviven hombres y m\u00e1quinas. La gitana, que ha perdido a casi todos sus clientes, por fin deja el orgullo de lado y hace fila delante de la galer\u00eda donde se puede visitar a estos nuevos adivinos artificiales. Hay de todo: mujeres vestidas mejor o peor, viejos, j\u00f3venes y algunos ni\u00f1os de pantal\u00f3n corto abrazados a la pierna de los mayores, porque les da miedo. Todos esperan que las prodigiosas m\u00e1quinas les digan c\u00f3mo ser\u00e1 el futuro y que lo hagan con tecnol\u00f3gica eficiencia.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>La gitana, que lleva a\u00f1os en el oficio, sabe predecir con cartas de Tarot, observando la l\u00ednea de la vida de la palma izquierda y en especial con su tesoro mayor, una peque\u00f1a bola de vidrio negra, que ella presenta como una perla gigante de los mares de Asia, cosa de ganarse el respeto de los desconfiados y la envidia de sus colegas. La gitana lleva tantos a\u00f1os adivinando el futuro que no recuerda c\u00f3mo empez\u00f3, ni siquiera cu\u00e1ntos a\u00f1os tiene, y cree que es mejor as\u00ed porque a ella misma le gusta pensar que su sabidur\u00eda procede del conf\u00edn de los tiempos.<\/p>\n<p>Desde que los hermanos propietarios de la feria trajeron estas m\u00e1quinas adivinadoras, la mujer junta unas pocas monedas que apenas le alcanzan para darle de comer a su nieto, un peque\u00f1o rezong\u00f3n que duerme todo el d\u00eda si no lo despierta para ir a la escuela. Le gusta hacerlo con un mendrugo de pan y una taza de leche fresca. Pero las m\u00e1quinas le arrebatan lo poco que gana.<\/p>\n<p>La gitana no entiende c\u00f3mo una cosa inanimada puede decirle a la gente su porvenir, y menos lo que desea escuchar. A ella le basta con observar una mirada, el brillo de los ojos, el tono de la piel, para saber si una persona est\u00e1 atemorizada, o desesperanzada; si estuvo llorando o riendo, si sus arrugas suman un largo ciclo de preocupaciones y angustia, si le duele el est\u00f3mago. Las manos hablan cuando se restriegan nerviosas, y hablan cuando cuelgan como p\u00e1jaros muertos. La postura del cuerpo, adelantado, o distante; las ropas de pobre o de buen pasar: todo eso puede decirle cosas a esta gitana, y entonces ella presiente, habla, murmura palabras de consuelo, o cosas que siempre la toman por sorpresa a s\u00ed misma. Con el oficio aprendi\u00f3 a evitar la crueldad, pero a veces no puede mentir. Sabe si alguien sufre, si quiere cerrar un p\u00e9simo negocio, si est\u00e1 enfermo o si s\u00f3lo vino a su tienda por curiosidad. Todo esto es posible porque es un asunto de esp\u00edritus que comulgan en un mismo tiempo y espacio. Entonces, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda una m\u00e1quina, que carece de alma, saber del destino de los hombres?<\/p>\n<p>Casi una hora demora la gitana en entrar a la galer\u00eda de nuevos prodigios. Y aunque le contaron c\u00f3mo son las m\u00e1quinas adivinadoras, le resulta imposible mantenerse esc\u00e9ptica. Al igual que todos los asombrados visitantes, siente un temor reverencial ante los coloridos armatostes. Parecen ata\u00fades cuya parte superior encierra al muerto tras un cristal, horrorosamente iluminado por lamparitas el\u00e9ctricas. La gitana, ahora parada delante de un grotesco burro con levita, luego ante un demonio rojo de peque\u00f1os cuernos negros, mira azorada el movimiento mec\u00e1nico de cabezas y brazos, oye los perturbadores chirridos y las voces sobrehumanas. Voces que dicen el futuro, como hace ella, en un repugnante matrimonio de ciencia y magia. La mujer tiene miedo. Y su miedo se vuelve terror cuando descubre, un poco m\u00e1s all\u00e1, a una gitana de cer\u00e1mica que mueve la boca y lee el futuro en una bola de cristal, porque lo que ve, en definitiva, es su propio destino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-13\" style=\"margin-right: 20px; float: left;\" src=\"https:\/\/gamedesignla.com\/memoria\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Marvin-Clock.jpg\" alt=\"Marvin Clock\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/p>\n<p>[<a href=\"https:\/\/gamedesignla.com\/memoria\/47-2\/\">47<\/a><strong>:<span style=\"font-size: 18pt;\">59<\/span>:<\/strong><a href=\"https:\/\/gamedesignla.com\/memoria\/163-2\/\">163<\/a>] <em>&nbsp;&nbsp;<\/em><em>50<\/em><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1904 Virginia Fortune Teller No hace mucho tiempo desde que conviven hombres y m\u00e1quinas. 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