{"id":179,"date":"2019-01-04T23:16:28","date_gmt":"2019-01-04T23:16:28","guid":{"rendered":"https:\/\/gamedesignla.com\/memoriadeljuego\/55-2\/"},"modified":"2020-11-22T11:39:54","modified_gmt":"2020-11-22T11:39:54","slug":"55-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gamedesignla.com\/memoria\/55-2\/","title":{"rendered":"55"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">1889<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Kioto<\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Nintendo<\/h2>\n<p>Fusajiro tiene 30 a\u00f1os cuando deja de ser aprendiz y decide meterse por su cuenta en el negocio de la fabricaci\u00f3n de <em>Hanafuda<\/em>. Tres siglos estuvieron prohibidos los juegos con cartas, porque son instrumento de vicios y perdici\u00f3n, pero desde hace cuatro a\u00f1os volvieron a ser legales por autoridad de la restauraci\u00f3n Meiji. La frontera, abierta de nuevo, retoma el contacto con el Occidente y as\u00ed Jap\u00f3n inicia la b\u00fasqueda de las cosas perdidas por los a\u00f1os de hermetismo. Libres de la prohibici\u00f3n, decenas de fabricantes de cartas aparecen en Osaka y Kioto, cientos de salas de juego abren por todas partes. El joven artesano se instala en una humilde barraca del barrio de Ohashi, que usar\u00e1 como taller y tienda; invierte sus ahorros en materiales, sobre todo en corteza de <em>mitsumata<\/em>, la morera de China, y coloca un cartel al frente que reza: <em>Yamauchi Nintendo<\/em>.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Esto puede leerse de dos maneras, he ah\u00ed la genialidad del artesano. Una forma remite al verso final de un poema milenario, \u00abdeja la suerte en manos de los dioses\u00bb, pero otra puede ser \u00abel templo del <em>Hanafuda<\/em> libre\u00bb o \u00abel lugar donde se permite fabricar <em>Hanafuda<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os de la prohibici\u00f3n, los juegos de cartas han cambiado poco. Se han suplantado los n\u00fameros de las barajas occidentales por los meses del a\u00f1o, y los palos por las estaciones, en un vano intento por eludir la prohibici\u00f3n del shogunato. Las barajas del juego de las flores tienen 48 cartas muy bellas dibujadas a mano. Tambi\u00e9n han surgido variantes. Las <em>Uta-garuta<\/em> son cartas para recitar, derivadas de los antiguos juegos hechos con conchas y poemas que sol\u00edan entretener a las clases altas y que ahora est\u00e1n al alcance de todos; las <em>Iroha-garuta<\/em> utilizan s\u00edlabas y proverbios para que los ni\u00f1os aprendan sobre la cultura japonesa. Las reglas de <em>Hanafuda<\/em> son simples pero efectivas. Participan tres jugadores y se requieren dos barajas de 48 cartas. El primero toma una baraja (<em>yomifuda<\/em>, cartas de lectura), y las cartas del otro mazo (<em>torifuda<\/em>, cartas para atrapar) se colocan a la vista de los otros dos participantes, que est\u00e1n arrodillados frente al <em>tatami<\/em>. A su turno, el lector recita un fragmento de una <em>karuta<\/em> al azar. Los jugadores deben encontrar r\u00e1pido la carta que completa el poema, o proverbio, o s\u00edlaba. Gana el que m\u00e1s cartas consigue atrapar. As\u00ed, las <em>karuta<\/em> permiten aprender, ejercitar la memoria y templar los reflejos.<\/p>\n<p>Es este amplio mercado el que Fusajiro ve con inter\u00e9s, y tiene raz\u00f3n, porque al poco tiempo la demanda lo obliga a emplear un aprendiz y enseguida otro m\u00e1s. La elaboraci\u00f3n es artesanal, lenta y trabajosa, por lo que solo las <em>karuta<\/em> m\u00e1s hermosas y bien terminadas forman las barajas de Nintendo. Aunque caras, se destacan por la belleza de sus figuras y el brillo de las tintas. Son peque\u00f1as \u20133,3 cm. x 5,4 cm.\u2013 pero gruesas, elaboradas con l\u00e1minas de madera, arcilla y papel, y las im\u00e1genes van estampadas con sellos y pigmentos. Las cartas que no consiguen la aprobaci\u00f3n de Fusajiro se destruyen.<\/p>\n<p>Sin embargo, m\u00e1s temprano que tarde, el artesano comprueba que las ventas van en ca\u00edda libre. La competencia es feroz y Fusajiro no puede disminuir el precio de sus barajas. Por otra parte, est\u00e1n hechas para perdurar, por lo que un cliente rara vez las repone. Para complicar m\u00e1s las cosas, s\u00f3lo puede venderlas en forma local y en la tienda de un amigo en Osaka. No alcanza. De modo que Fusajiro tiene una gran idea: deja de desechar las cartas defectuosas, y en cambio las vende m\u00e1s baratas en una l\u00ednea que denomina <em>Tengu<\/em>, en recuerdo del demonio narig\u00f3n, sin\u00f3nimo de <em>Hanafuda<\/em>. El negocio vuelve a la cima de ventas, y el nombre Nintendo se hace popular en Kioto y Osaka.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-13\" style=\"margin-right: 20px; float: left;\" src=\"https:\/\/gamedesignla.com\/memoria\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Marvin-Clock.jpg\" alt=\"Marvin Clock\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/p>\n<p>[<a href=\"https:\/\/gamedesignla.com\/memoria\/52-2\/\">52<\/a><strong>:<span style=\"font-size: 18pt;\">55<\/span>:<\/strong><a href=\"https:\/\/gamedesignla.com\/memoria\/60-2\/\">60<\/a>] <em>&nbsp;&nbsp;<\/em><em>44<\/em><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1889 Kioto Nintendo Fusajiro tiene 30 a\u00f1os cuando deja de ser aprendiz y decide meterse por su cuenta en el negocio de la fabricaci\u00f3n de Hanafuda. 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