{"id":173,"date":"2019-01-04T22:46:55","date_gmt":"2019-01-04T22:46:55","guid":{"rendered":"https:\/\/gamedesignla.com\/memoriadeljuego\/49-2\/"},"modified":"2020-11-22T11:39:53","modified_gmt":"2020-11-22T11:39:53","slug":"49-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gamedesignla.com\/memoria\/49-2\/","title":{"rendered":"49"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">1871<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cincinnati, Ohio<\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Montague Redgrave<\/h2>\n<p>El padre del pinball, que todav\u00eda no existe, es un ingl\u00e9s gordo que lleg\u00f3 a puerto con cinco maletas cargadas de coloridas bolas de vidrio hechas en Alemania. Montague tambi\u00e9n tiene una bola de vidrio en lugar de un ojo, y, aunque no se lo imagina, va destinado a cambiar la historia. Asiduo jugador de billar, rampante dise\u00f1ador de juegos, amante de los tiradores y los mo\u00f1os, una vez radicado en Cincinnati piensa que puede fabricar una peque\u00f1a <em>bagatelle<\/em> capaz de caber en la barra de los numerosos bares y cafeter\u00edas de esa ciudad norteamericana.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Por entonces, en los Estados Unidos hay numerosas variantes del juego, que lleg\u00f3 con los soldados franceses en los tiempos de la guerra por la independencia, y ahora es tan popular como los billares y los bolos. Pero son mesas grandes, que ocupan demasiado espacio, algo que no abunda en una urbe. El ingl\u00e9s cree que una mini <em>bagatelle<\/em> puede tener \u00e9xito en los locales m\u00e1s reducidos.<\/p>\n<p>Las variantes del juego pueden tener cualquier combinaci\u00f3n de agujeros con puntajes y clavos a modo de obst\u00e1culos, y el jugador en su turno env\u00eda las bolas de billar con un golpe de taco. Montague achica la mesa a un tama\u00f1o de maleta y, como ser\u00eda imposible utilizar un taco <br \/> \u2013uno peque\u00f1o le suena rid\u00edculo\u2013, se las ingenia para montar un mecanismo de \u00e9mbolo similar al que vio en unas antiguas <em>bagatelles<\/em> germanas. As\u00ed se impulsan las bolitas de colores, y ese es el mayor aporte y el que llega a nuestros d\u00edas. Las bolitas, que son diez por jugador, a menos que haya otro pacto, salen disparadas por un canal de madera que se curva y, cuando se les agota la inercia, llueven por la superficie inclinada esquivando clavos con destino incierto. Si entran en los agujeros, o si se deslizan por los c\u00edrculos delimitados por clavos, los jugadores cantan a voz viva los puntos y van sumando de a 20, 50 y hasta 300. Hay que calcular a ojito la fuerza del lanzamiento y no vale mover la mesa para cambiar de suerte.<\/p>\n<p>Pero Montague le sigue dando vueltas al invento, hasta que decide cambiar los agujeros por campanillas. Un golpe, un sonido; cada sonido, m\u00e1s puntos. Adem\u00e1s de llamativo, emociona a los parroquianos que van a jugar pasados de copas y terminan a los gritos.<\/p>\n<p>Distribuye siete campanillas chiquitas en la parte alta. Luego pone una grande en el centro, dentro de un c\u00edrculo de clavos que a duras penas dejan paso \u2013\u00a1sonido de triple puntaje!\u2013 y cuatro chiquitas m\u00e1s en la base, para consuelo. Por fin, con brit\u00e1nica maldad, cubre de la vista el mecanismo de lanzamiento, de manera que el jugador tenga que adivinar la tensi\u00f3n del resorte. Acompa\u00f1a la cosa con instrucciones y reglamentos.<\/p>\n<p>Montague Redgrave firma su obra con una chapita que atornilla al costado y dice: <em>Parlor Table Bagatelle<\/em>. Sale con el prototipo bajo el brazo y vuelve con varios pedidos, y as\u00ed cada d\u00eda hasta que no queda bar ni cafeter\u00eda sin su invenci\u00f3n, ni noche de sue\u00f1o tranquilo. A los meses registra la patente de un nuevo modelo con el n\u00famero <em>115.357, Improvement in Bagatelles, 30 de mayo de 1871<\/em>. Ahora hay una advertencia de copyright y tambi\u00e9n m\u00e1s reglas: se pone una \u00abking ball\u00bb en un hueco arriba de todo y si se golpea con un tiro, donde caiga el rey se cuenta doble y vuelve a su posici\u00f3n para un segundo tiro gratuito. Tanta fama despu\u00e9s, tiene que buscar socio porque no da abasto. A los pedidos de los bares se suman los hogares de Cincinnati, y la bola se va corriendo. Con Frederic Wilson forman Redgrave &amp; Wilson y atacan Chicago y Pennsylvania. Un par de a\u00f1os despu\u00e9s, Montague estar\u00e1 mud\u00e1ndose a Nueva Jersey, donde conseguir los materiales para fabricar la mesa es m\u00e1s f\u00e1cil y no est\u00e1 la mujer que am\u00f3 en Ohio. All\u00ed har\u00e1 nuevos modelos con nombre propio:<em> Crusing, Columbia Base Ball, War of the Roses, Help your Neighbor, Is marriage a Failure<\/em>. No son muy distintas unas de otras. Cambian la cantidad de campanillas, la disposici\u00f3n de los clavos, la fuerza del resorte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-13\" style=\"margin-right: 20px; float: left;\" src=\"https:\/\/gamedesignla.com\/memoria\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Marvin-Clock.jpg\" alt=\"Marvin Clock\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/p>\n<p>[<a href=\"https:\/\/gamedesignla.com\/memoria\/44-2\/\">44<\/a><strong>:<span style=\"font-size: 18pt;\">49<\/span>:<\/strong><a href=\"https:\/\/gamedesignla.com\/memoria\/56-2\/\">56<\/a>] <em>&nbsp;&nbsp;<\/em><em>38<\/em><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1871 Cincinnati, Ohio Montague Redgrave El padre del pinball, que todav\u00eda no existe, es un ingl\u00e9s gordo que lleg\u00f3 a puerto con cinco maletas cargadas de coloridas bolas de vidrio hechas en Alemania. 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